HISTORIETAS DEL ARRABAL

¿Sabías que el barrio del Arrabal de Zaragoza es uno de los barrios más antiguos de la capital aragonesa y con más historias que contar?

Este barrio, llamado también por los aragoneses “El Rabal”, está ubicado en la margen izquierda del río Ebro.

En esta nueva ruta de De Picos Pardos Zaragoza queremos trasladarnos unos siglos atrás, para conocer la historia del barrio del Arrabal de Zaragoza y sus sitios más peculiares.

1. PARQUE DEL TIO JORGE

Construido sobre las antiguas Balsas del Ebro Viejo, galacho formado por un cambio del curso del rio tras las inundaciones de 1261. Se inauguró en 1968, fue reformado y ampliado 150.000 metros en los años ochenta. Como curiosidad, cuenta con más de 50 especies arbóreas, gran variedad de aves y diferentes esculturas históricas (esculturas de madera, del Tio Jorge, Los Patos y el lago).

En De Picos Pardos nos gustan mucho los parques y las zonas al aire libre, así que este es un sitio que os recomendamos visitar alguna vez si o si.

2. ARBOLEDA DEL MACANAZ

Al lado de puente Santiago, nos encontramos con la Arboleda de Macanaz, que en 1809 se convirtió en un gigantesco cementerio. Aquí fueron enterrados, en una fosa común, los restos de miles de caídos del Segundo Sitio de Zaragoza.

El ex alcalde de Zaragoza, D. Luis Gómez Laguna, contaba hace años que, en unas obras de acondicionamiento de los accesos al puente, para los años 50, apareció el principio del enterramiento y para no perturbar el descanso de aquellos desdichados, la obra municipal volvió a cubrirlo, pero dejando, como pista para futuros estudiosos, un semáforo en su vertical…

3. CALLE SOBRARBE

Caminando por el parque Macanaz dirección hacia el puente de Piedra,  nos encontramos en su orilla izquierda con la calle Sobrarbe. Viendo las modernas edificaciones que hay hoy en día, nunca nos imaginaríamos que entre sus calles se esconde un Casco Histórico único en Zaragoza con grandes historias.

El Casco Histórico del Arrabal, desde el siglo XIII y hasta bien entrado el siglo XIX, fue un lugar de población agrícola.

Justo en la entrada de esta calle había un puente de madera, que era el único estable que existía entre Tudela y Tortosa. Este lugar formaba una encrucijada de caminos de la que partían tres carreteras principales:

  • Camino de Juslibol-Carretera de Logroño (actual calle de Sixto Celorrio)
  • Carretera de Barcelona (hoy avenida de Cataluña)
  • Carretera de Huesca y Francia (Sobrarbe)

La última, la de Sobrarbe, era la principal, porque iba en línea recta como continuación del cardo romano de la ciudad. De hecho, cuando se realizaron las excavaciones para las obras de la Expo 2008, aparecieron restos de la calzada romana.

Sobrarbe siempre fue una arteria que comunicó la ciudad con el norte de España. Sin embargo, no fue considerada como calle hasta que a partir de los siglos XVI-XVII, que comenzaron a surgir núcleos de población alrededor de los tres conventos de la ciudad: el de San Lázaro, el de Altabás y el de las Madres Concepcionistas (donde hoy se encuentra el hotel Ibis).

Durante los asedios de Los Sitios en 1808, la calle de Sobrarbe fue un punto neurálgico en la defensa de la ciudad porque era la entrada natural de víveres y de munición que venía del norte.

Otra curiosidad de esta calle es que al inicio de ella había una cuesta junto al puente, que suponía grandes problemas para los carreteros a la hora de acceder por este paso. Por ello, se contrataban personas que ayudaran a empujar los carros y recibían algunas monedas. 

4. REAL CONVENTO DE SAN LÁZARO

Cruzando el Ebro por el Puente de Piedra llegamos a este barrio donde nos encontramos con la remodelada zona del Balcón de San Lázaro, bajo la que se encuentran los restos conservados del antiguo Convento de San Lázaro. Actualmente, esta zona se ha convertido en un espacio de ocio para los zaragozanos.

Este convento se fundó en 1224 por la orden de Nuestra Señora de La Merced. Fue un centro religioso del barrio y un hospital de leprosos y otros enfermos.

Se sabe que este convento estaba formado por una iglesia de grandes proporciones, dos claustros, un pozo cuya agua era famosa en la ciudad por su calidad y pureza, una gran biblioteca, jardines, celdas para los frailes y dependencias hospitalarias. En la parte más cercana al rio, también había un gran muro que protegía las instalaciones de las intensas crecidas del río (¡Sí, también ocurría en los siglos pasados!)

Este convento ya no existe en la actualidad porque durante Los Sitios de Zaragoza fue arrasado casi por completo porque sirvió de baluarte defensivo de la ciudad y sus inmediaciones protegieron el acceso al Puente de Piedra.

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